jueves, 2 de junio de 2011

SALMOS 27

Jehová es mi luz y mi salvación; ¿de quién temeré?




Jehová es la fortaleza de mi vida; ¿de quién he de atemorizarme?


Cuando se juntaron contra mí los malignos, mis angustiadores y mis enemigos,


Para comer mis carnes, ellos tropezaron y cayeron.


 Aunque un ejército acampe contra mí,


No temerá mi corazón;


Aunque contra mí se levante guerra,


Yo estaré confiado.


Una cosa he demandado a Jehová, ésta buscaré;


Que esté yo en la casa de Jehová todos los días de mi vida,


Para contemplar la hermosura de Jehová, y para inquirir en su templo.


 Porque él me esconderá en su tabernáculo en el día del mal;


Me ocultará en lo reservado de su morada;


Sobre una roca me pondrá en alto.


 Luego levantará mi cabeza sobre mis enemigos que me rodean,


Y yo sacrificaré en su tabernáculo sacrificios de júbilo;


Cantaré y entonaré alabanzas a Jehová.


Oye, oh Jehová, mi voz con que a ti clamo;


Ten misericordia de mí, y respóndeme.


 Mi corazón ha dicho de ti: Buscad mi rostro.


Tu rostro buscaré, oh Jehová;


 No escondas tu rostro de mí.


No apartes con ira a tu siervo;


Mi ayuda has sido.


No me dejes ni me desampares, Dios de mi salvación.


 Aunque mi padre y mi madre me dejaran,


Con todo, Jehová me recogerá.


 Enséñame, oh Jehová, tu camino,


Y guíame por senda de rectitud


A causa de mis enemigos.


 No me entregues a la voluntad de mis enemigos;


Porque se han levantado contra mí testigos falsos, y los que respiran crueldad.


Hubiera yo desmayado, si no creyese que veré la bondad de Jehová


En la tierra de los vivientes.


 Aguarda a Jehová;


Esfuérzate, y aliéntese tu corazón;


Sí, espera a Jehová.

SALMOS 51:10

Crea en mí, oh Dios, un corazón limpio,




Y renueva un espíritu recto dentro de mí.