martes, 16 de noviembre de 2010

SALMOS 91:1-16

 El que habita al abrigo del Altísimo



Morará bajo la sombra del Omnipotente.
 Diré yo a Jehová: Esperanza mía, y castillo mío;


Mi Dios, en quien confiaré.


 El te librará del lazo del cazador,


De la peste destructora.


 Con sus plumas te cubrirá,


Y debajo de sus alas estarás seguro;


Escudo y adarga es su verdad.


 No temerás el terror nocturno,


Ni saeta que vuele de día,


 Ni pestilencia que ande en oscuridad,


Ni mortandad que en medio del día destruya.


 Caerán a tu lado mil,


Y diez mil a tu diestra;


Mas a ti no llegará.


 Ciertamente con tus ojos mirarás


Y verás la recompensa de los impíos.


 Porque has puesto a Jehová, que es mi esperanza,


Al Altísimo por tu habitación,


No te sobrevendrá mal,


Ni plaga tocará tu morada.


 Pues a sus ángeles mandará acerca de ti,


Que te guarden en todos tus caminos.


 En las manos te llevarán,


Para que tu pie no tropiece en piedra.


 Sobre el león y el áspid pisarás;


Hollarás al cachorro del león y al dragón.


 Por cuanto en mí ha puesto su amor, yo también lo libraré;


Le pondré en alto, por cuanto ha conocido mi nombre.


 Me invocará, y yo le responderé;


Con él estaré yo en la angustia;


Lo libraré y le glorificaré.


 Lo saciaré de larga vida,


Y le mostraré mi salvación.

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